Caminar sola por la playa, a la hora en la que empieza a atardecer, ya queda poca gente, camino con mis pantalones cortos, una camiseta y con las chanclas en la mano. Ando en la orilla para poder mojarme los pies al caminar, y miro al cielo, y empiezo a pensar en él, en todos los momentos que hemos vivido juntos, cada beso, cada abrazo, cada caricia, cada sonrisa, cada mirada. Haría unas pocas semanas de la última vez que le vi, no hablábamos todos los días porque no se podía, no teníamos ordenador y aun que nos prometimos llamarnos todos los días, cada uno tenía sus planes y no coincidíamos nunca, así que tampoco sabía que era de su vida, lo único que sabía era que le seguía queriendo como el primer día y que le echaba de menos. En esos momentos una pequeña lágrima cae por mi mejilla, pensando que el me habría olvidado. Ande durante horas, y luego me di la vuelta para volver. Seguía mirando el cielo, ya había oscurecido casi del todo. De repente cojo el móvil y una sonrisa aparece en mi cara, era un mensaje de él: "Mira para el frente". Mientras guardaba el móvil, dirigí la mirada hacia delante... y ahí estaba, a 5 metros de mi, mirándome con una sonrisa en la cara, la que no veía desde hacía semanas. Me acerque a él, sin ir tan rápido pero tampoco tan lento, cuando ya estaba en frente suya, nos miramos, me sonríe y me dice: "no sabes lo que te he echado de menos", sonrío, me coge con una mano de la cintura para que me acerque a él, y con la otra del cuello, y nos besamos, y nos volvimos a besar... Y desperté, todo había sido un sueño, todavía no han empezado las vacaciones, y seguimos sin saber que será de nosotros, pero... ¿quien dice que los sueños no se pueden hacer realidad?

No hay comentarios:
Publicar un comentario