La vida es tropezarse y volver a levantarte, volver a tropezarte y volver a levantarte. Es alegrarte cada viernes de que ya es fin de semana, acostarte tarde y luego cagarte en todo porque vuelve a ser lunes.
En verano quejarte de que hace demasiado calor y en invierno quejarte de que hace demasiado frío. Pero aun quejándote, te gusta tomar el sol en verano y hacer muñecos de nieve en invierno. Abrazarte a quien te abraza y a quien no te abraza no abrazarte y punto. Pero después de todo esto, los vaqueros se rompen, los móviles pasan de moda, los ordenadores se quedan viejos y las relaciones terminan. Lo mejor que se puede hacer es respirar hondo y tener paciencia con todo.
¿Por qué hay que tener paciencia?
Porque hay más caminos, más desvíos, más opciones y muchas más cosas que vivir. No todo es un cuento de hadas. Así que cierra los ojos, y piensa... Piensa en tu futuro, en como quieres que sea, que nadie te puede hacer que sientas que no te mereces lo que quieres.
Y lloraras, porque eres persona, y si algo te hace daño o hace que te sientas triste, lloraras, lo pasaras mal. Pero tendrás que sonreír por las cosas que han sucedido en tu vida.

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