17 febrero 2011

Soy la princesa que quiero ser


Siempre he sido la princesa de mi madre, desde que era pequeña hasta ahora. Cuando era pequeña, soñaba con ser la Cenicienta que pierde el zapato, en ser la Bella Durmiente que la despierta su príncipe azul y ser la Sirenita que da su voz por amor. Siempre quise ser la princesa de un cuento de Disney. 
Cuando deje de ser pequeña, ya que a mis dieciséis años no se me puede considerar ni adulto, ni niña... he luchado por lo que he querido, aun que a veces no haya ganado, desde la primera vez que me enamoré, he intentado no volver a hacerlo, a veces si que pienso en que me gustaría que apareciera un hada madrina y haga que sea la princesa de un cuento de hadas, porque todo parece más fácil, pero no soy así.
Ya no llevo mis vestiditos rosas, ni las faldas por la rodilla,  ni por supuesto las camisetas con flores y tampoco me pongo los polos que me compraba mi madre. Las cosas han cambiado, ahora llevo mis discretos pantalones rojos y azul eléctrico, mi mini-falda vaquera con las Convers negras, y por supuesto no podría faltar mi chupa de cuero. 
Se que no soy, ni seré la princesa de un cuento, que no llegará nunca el príncipe azul con mi zapato de cristal o para despertarme de un largo sueño. Pero aun que no vaya a pasar nada de eso, yo soy feliz, vivo mi cuento de hadas, el que yo he querido vivir, que para mi es perfecto.

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